Calibrar la pulverizadora es ajustar la máquina para que esta entregue, en la práctica, la dosis de aplicación definida a partir de la recomendación agronómica configurada en el controlador. Para tal, es necesario configurar correctamente los diferentes parámetros de trabajo, buscando garantizar la distribución uniforme del caldo y su adecuada deposición sobre el objetivo. 

En las pulverizadoras autopropulsadas Stara, el ajuste debe considerar el objetivo de la aplicación, la dosis pretendida, la velocidad operativa, el espaciamiento entre las boquillas y el tamaño de gotas requerido. Con base en esas definiciones, se seleccionan las puntas y sus respectivos rangos de presión y caudal.

Antes de llevar la pulverizadora a la parcela, siga este itinerario para ajustar la máquina, verificar el circuito y validar su funcionamiento. Según el modelo y la configuración, los recursos disponibles en la línea Imperador ayudan en el control de la aplicación, en la estabilidad de las barras y en la reducción de traslapes. 

¿Cuál es el resultado esperado de la calibración en el campo?

El primer punto es confirmar si la dosis definida en el controlador corresponde al volumen efectivamente aplicado. Esa verificación considera el volumen por hectárea, el caudal de las puntas, la presión, la velocidad operativa, el espaciamiento entre las boquillas y la altura de la barra con relación al objetivo.

El ajuste establece las condiciones en que la máquina deberá trabajar; la calibración verifica que el pulverizador esté efectivamente entregando el resultado previsto en esas condiciones. Configurar 100 L/ha en el Topper, por ejemplo, no es suficiente: las puntas necesitan proporcionar el caudal necesario dentro del rango previsto de velocidad, presión y espectro de gotas.

Durante la operación, el control electrónico compensa variaciones de velocidad, ajustando el caudal para mantener la dosis de aplicación configurada. Esta automatización, sin embargo, no corrige problemas físicos o un ajuste inadecuado.  Puntas desgastadas, filtros obstruidos, fugas o una combinación inadecuada entre punta y presión pueden comprometer la uniformidad incluso cuando la pantalla señala la dosis pretendida.

¿Cómo calibrar una pulverizadora autopropulsada Stara?

Antes de configurar la máquina, defina el resultado agronómico esperado de la aplicación, considerando el cultivo, el producto usado, la dosis, el volumen por hectárea, el espectro de gotas y las condiciones climáticas. La etiqueta y el marbete, junto con la recomendación del ingeniero agrónomo responsable, son las referencias para esta etapa. 

Esta configuración comienza en el controlador, pero es necesario verificar en la práctica si la máquina está entregando efectivamente la dosis de aplicación programada. Para tal, siga el itinerario indicado por nuestros técnicos:

1. Haga las verificaciones iniciales de la máquina

Antes de comenzar el ajuste y la calibración, haga el control general de la máquina según las orientaciones del manual. Verifique los niveles de fluidos y combustible, las condiciones del sistema de refrigeración, las mangueras, las conexiones, los neumáticos y demás puntos previstos en el control preoperativo. 

En la cabina, acceda al Topper para confirmar que los parámetros están adecuados y que no haya alertas activos.

Después, inspeccione el sistema de pulverización:

  • filtros de succión y de presión,
  • conjuntos de boquilla y puntas,
  • tuberías, válvulas y secciones,
  • mangueras, conexiones y demás componentes del circuito.

Use los EPIs indicados cada vez que exista la posibilidad de contacto con residuos o componentes del circuito de pulverización.

2. Defina la dosis y el espectro de gotas

Defina el volumen de aplicación, expresado en L/ha, considerando el objetivo, el producto usado, la estructura del cultivo, la cobertura pretendida, las condiciones meteorológicas y la capacidad operativa. El volumen de caldo debe favorecer la cobertura y la deposición en el objetivo, con un espectro de gotas adecuado a la recomendación técnica.

Aplicaciones con productos de contacto, por ejemplo, pueden exigir mayor cobertura del objetivo. En condiciones con mayor riesgo de deriva pueden ser necesarias gotas más gruesas. 

3. Elija las puntas para el rango de trabajo previsto

La punta de pulverización influye directamente en el caudal y la formación de las gotas. Con las condiciones de la aplicación ya definidas, seleccione un modelo que proporcione el caudal necesario dentro del rango de presión y del espectro de gotas recomendados por el fabricante. 

Para verificar que la punta cumple con la situación planeada, se puede calcular el caudal teórico por posición de la barra:

  • Caudal por punta (L/min) = dosis de aplicación (L/ha) x velocidad (km/h) x espaciamiento entre puntas (m) ÷ 600.

Compare el resultado con las informaciones del cuadro que establece el fabricante de la punta y seleccione un modelo capaz de proporcionar ese caudal dentro de un rango adecuado de presión y con el espectro de gotas pretendido.

Es importante considerar que las variaciones de presión no afectan todos los tipos de puntas de la misma manera. Puntas de chorro plano simple tienden a producir gotas más pequeñas cuando aumenta la presión. Modelos con inducción de aire o preorificio pueden mantener el espectro más estable dentro del rango indicado. Por ello, la decisión debe seguir el cuadro específico de la punta usada.

La altura de las barras también necesita definirse según el ángulo del chorro, el espaciamiento entre las puntas y la distancia recomendada con relación al objetivo. Barras muy altas aumentan la exposición de las gotas al viento. Cuando trabajan debajo de la altura indicada, pueden perjudicar el traslape de los chorros y generar franjas con aplicación irregular.

4. Prepare y verifique el circuito usando agua limpia

Con el tanque abastecido tan solo con agua limpia, accione el sistema y observe el circuito funcionando. Verifique:

  • filtros de succión y de presión,
  • caudalímetros, tuberías y válvulas,
  • secciones, conjuntos de boquilla y puntas,
  • si hay escapes, obstrucciones, entrada de aire o daños,
  • funcionamiento de los sensores relacionados al sistema de pulverización,
  • uniformidad del patrón de chorro a lo largo de las barras.

Esta verificación ayuda a identificar irregularidades antes de la calibración. Un filtro parcialmente obstruido o una punta dañada puede generar diferencia de caudal en una parte de la barra, incluso cuando el resto del circuito trabaja normalmente.

5. Configure las puntas de pulverización en el Topper

En el Topper, seleccione el modelo de las puntas instaladas en la barra e informe la presión mínima y máxima de trabajo, de acuerdo con el cuadro del fabricante. Las Imperadores 2000, 2500 y 3.0 usan el Topper 5500 VT, mientras que las Imperadores 3000 y 4000 usan el Topper 6500. Independientemente del modelo, el controlador necesita recibir los parámetros correctos para comparar la dosis programada con la respuesta del sistema durante la operación.

En máquinas con Sistema Línea Doble, la configuración debe hacerse para ambas líneas y también para el funcionamiento simultáneo.

6. Calibre el producto para pulverización

Después de ajustar las puntas, es necesario configurar el producto para pulverización. En esta etapa, el caudalímetro es calibrado para que la máquina determine con precisión el caudal del sistema. Para ejecutar este procedimiento, mantenga el tanque abastecido tan solo con agua limpia. 

En el Topper, defina la presión de trabajo y siga las orientaciones para hacer las mediciones en diferentes posiciones de la barra de pulverización. Informe el tiempo y el número de recolecciones que pretende hacer. A más colectas hechas, más precisa será la calibración. 

Con el vaso recolector, mida el volumen del líquido liberado por las boquillas durante el periodo indicado y registre los valores obtenidos. Enseguida, informe los resultados en el controlador para que el sistema calcule el factor de calibración del caudalímetro y ajuste la lectura del caudal al volumen efectivamente recolectado.

Los valores obtenidos también ayudan a identificar irregularidades entre las puntas. En caso de que alguna exhiba desgaste, obstrucción o caudal fuera de lo esperado, límpiela o remplácela de acuerdo con las instrucciones del fabricante. Para la limpieza, use un cepillo apropiado o el método indicado en el manual, evitando objetos metálicos que puedan dañar o modificar el orificio.

7. Valide la aplicación con las barras en condición de trabajo

Al comenzar la operación, es importante hacer algunas verificaciones durante las primeras pasadas de la máquina en la parcela.

En el Topper, compare la dosis programada con la dosis aplicada y haga el seguimiento a la presión, la velocidad y eventuales alertas. Verifique también la respuesta del sistema después de cambios momentáneos de desplazamiento.

Al mismo tiempo, controle el comportamiento de las barras. Estas deben mantener una distancia adecuada con relación al objetivo, con el mínimo posible de oscilaciones que puedan comprometer la uniformidad de la deposición. El posicionamiento central de las barras, características de la línea Imperador, contribuye para la estabilidad del conjunto durante el desplazamiento.

Verifique también el accionamiento de las secciones o de las boquillas, según la configuración de la máquina, y fíjese si el patrón de pulverización permanece uniforme en todo el ancho de labor. Presión inestable, fallas localizadas o diferencias entre posiciones pueden indicar filtro obstruido, punta desgastada, entrada de aire o configuración incompatible.

Ejemplo práctico: cómo verificar una aplicación de 100 L/ha

Imagine una aplicación planificada para 100 L/ha, con velocidad de 16 km/h y espaciamiento de 0,5 m entre puntas. Por la fórmula, cada posición de la barra necesita entregar aproximadamente 1,33 L/min.

Consulte el cuadro de la punta e identifique el modelo que proporciona ese caudal en el rango de presión indicado para el espectro de gotas pretendido. Después, configure 100 L/ha en el Topper, presurice el circuito con agua limpia y mida el caudal real en diferentes puntos de la barra.

Si las recolecciones estuviesen cerca de 1,33 L/min, sin diferencias importantes entre las puntas, y el Topper mantuviese la dosis durante el desplazamiento, la configuración está coherente. En caso de que la presión suba más allá del rango recomendado cuando aumenta la velocidad, la punta puede estar cerca del límite operativo.

En las Imperadores 3000 y 4000, el Sistema Línea Doble puede alternar o combinar el conjunto de puntas de pulverización de acuerdo con la necesidad de caudal, priorizando la calidad de aplicación. Esto se traduce en un rango de presión estable a lo largo de la aplicación, independientemente de la velocidad de desplazamiento del pulverizador.

Considere el procedimiento finalizado cuando el caudal medido, la dosis exhibida en el controlador y el comportamiento de las barras señalen el mismo resultado. En caso de que la máquina no mantenga el valor programado, revise los componentes de la máquina, los parámetros informados y los límites operativos antes de comenzar la aplicación con el producto.

Resumen de las etapas de calibración

El cuadro a continuación reúne el ajuste principal y el que debe ser validado en cada etapa.

Etapa

Ajuste principal

Qué validar

1. Verificaciones iniciales

Inspeccionar la máquina y los componentes del sistema

Niveles, alertas, filtros, caudalímetros y puntas

2. Dosis y gotas

Definir L/ha y espectro de gotas

Compatibilidad con el objetivo, producto, cultivo y clima

3. Puntas

Seleccionar modelo, caudal y altura de las barras

Cuadro del fabricante, presión y espectro de gotas

4. Circuito

Presurizar con agua limpia e inspeccionar el flujo

Escapes, obstrucciones y uniformidad del chorro

5. Topper

Informar puntas, presión y dosis

Parámetros correctos y ausencia de alertas

6. Caudal y caudalímetro

Medir, registrar y calibrar

Diferencias entre puntas y volumen indicado y recolectado

7. Validación

Hacer pruebas en condiciones similares a la operación

Dosis aplicada, presión, barras, secciones y alertas

¿Cómo las tecnologías de la línea Imperador apoyan la calidad de la aplicación?

Con los parámetros verificados, los recursos disponibles en la línea Imperador ayudan a mantener el patrón definido durante el trabajo. Cada tecnología actúa en una parte de la operación, de la estabilidad de las barras al control de las puntas y del caudal.

Barras Centrales y Sistema Boquilla a Boquilla en el control de la aplicación

En la línea Imperador, las barras de pulverización quedan posicionadas en el centro de la máquina. Esta construcción distribuye mejor el peso del conjunto y reduce la amplitud de las oscilaciones durante el desplazamiento. Con la barra más estable, las puntas permanecen a una distancia más regular del objetivo, lo que favorece la uniformidad de la franja aplicada.

Según datos de la FAPA difundidos por Stara, las Barras Centrales proporcionan 58 % más de caldo en el objetivo en comparación con otros sistemas de barra. 

Otra solución que favorece la calidad de aplicación es el Sistema Boquilla a Boquilla, que hace el control individual de las puntas durante la pulverización. Con base en el posicionamiento de la máquina y en la identificación de las áreas ya aplicadas, el sistema desconecta automáticamente las boquillas que entran en áreas que ya recibieron el caldo. Esto reduce traslapes, sobre todo en cabeceras, remates y uniones de pasadas.

Disponible según el modelo y la configuración de la pulverizadora, esta tecnología puede proporcionar ahorro de agroquímicos de hasta 5 %. El resultado efectivo depende de las características del área y de las condiciones de operación. 

Sistema Línea Doble y Recirculante Continuo durante la aplicación

En las Imperadores 3000 y 4000 equipadas con Sistema Línea Doble, dos líneas de puntas de pulverización pueden trabajar alternadamente o en conjunto. Tal combinación permite ejecutar aplicaciones con mayor amplitud de velocidad de trabajo, aumentando el rendimiento operativo. Además, favorece la operación de las puntas en condiciones adecuadas de presión y formación de gotas.

El recurso no elimina los límites agronómicos y operativos de la pulverización. La velocidad necesita permanecer compatible con la estabilidad de las barras, las condiciones del terreno y del cultivo y las condiciones meteorológicas.  La ventaja del sistema está en ampliar las posibilidades de operación, manteniendo la calidad de aplicación y evitando la deriva.

El Sistema Recirculante Continuo, por su parte, mantiene el caldo en constante circulación en el tanque y en las tuberías, garantizando homogeneidad y concentración exacta del agroquímico durante la aplicación; contribuyendo para un sistema de pulverización más limpio, sin residuos de las aplicaciones anteriores; y proporcionando mayor durabilidad a los componentes.

El Topper centraliza la configuración, el control y el seguimiento de la pulverización, facilitando la operación y la toma de decisión en el campo. En una única interfaz, el operario acompaña los parámetros relacionados al trabajo y comanda los sistemas disponibles en la máquina. Esta integración permite monitorear el desempeño de la pulverizadora e identificar rápidamente situaciones que exigen atención. Las funcionalidades disponibles varían según el modelo del Topper y la configuración de la pulverizadora. 

Condiciones climáticas que limitan la aplicación

Incluso con la pulverizadora correctamente regulada y calibrada, condiciones meteorológicas inadecuadas pueden comprometer la aplicación. Viento, temperatura y humedad relativa del aire influyen en el comportamiento de las gotas, pudiendo afectar la deposición en el objetivo. En general, gotas más chicas tienden a ser más susceptibles a la evaporación o a la deriva. 

Por ello, antes y durante la operación, el operador debe hacer el seguimiento de las condiciones climáticas y seguir las recomendaciones indicadas en el rótulo y en el marbete del producto, así como las orientaciones agronómicas y descritas en el cuadro de la punta. Aunque determinados periodos del día puedan tener condiciones más favorables, el horario, por sí solo, no define el momento adecuado para pulverizar. La decisión debe considerar las condiciones verificadas en el local durante la aplicación. 

Limpieza del circuito de pulverización

La limpieza del circuito de pulverización debe integrar la rutina diaria de trabajo, ya sea al final de cada jornada o cuando suceda el cambio de producto. Este cuidado evita que residuos de aplicaciones anteriores contaminen el siguiente caldo, provoquen obstrucciones en el sistema o causen fitotoxicidad.

Después de la operación, vacíe el tanque y destine los residuos según las orientaciones descritas en la etiqueta, en el marbete y en la ley aplicable. Después, siguiendo el paso a paso informado en el manual de la máquina, haga la limpieza correcta del circuito de pulverización, incluyendo el tanque, los filtros, los caudalímetros, las mangueras y los conjuntos de boquillas. Recuerde usar los EPIs indicados y productos apropiados para sistemas de pulverización, como el ST Tank, disponible para venta en las concesionarias Stara. 

Para ayudar en este proceso, las Imperadores 3000 y 4000 cuentan con el Sistema de Autolimpieza, que ejecuta automáticamente la limpieza del circuito y de las boquillas de pulverización, llevando más practicidad y agilidad a la operación. El recurso ayuda en la limpieza del pulverizador, pero no remplaza los procedimientos completos de limpieza y descontaminación previstos en el manual de la máquina y en las recomendaciones de los productos usados. 

Además de la limpieza del circuito, es fundamental hacer la limpieza de la cabina y el lavado externo de la máquina para preservar su vida útil. 

Momentos para verificar la calibración nuevamente

La calibración no debe ser considerada válida para toda la campaña. Haga una nueva verificación cada vez que haya cambios que puedan cambiar el caudal o el desempeño de la pulverización, como cambio de puntas, modificación de la dosis de aplicación, cambio significativo del rango de velocidad o intervenciones en componentes del circuito. 

A lo largo de la jornada, algunas señales indican la necesidad de interrumpir la aplicación y revisar la configuración:

  • Diferencia persistente entre la dosis programada y la dosis aplicada,
  • Presión oscilando o fuera del rango previsto para las puntas,
  • Alertas reiterados de flujo, sección o comunicación en el controlador,
  • Cambio en el patrón de chorro o diferencia entre posiciones de la barra,
  • Obstrucción de filtros, puntas o conjuntos de boquilla,
  • Escapes, entrada de aire o fallas en el circuito,
  • Modificación relevante de las condiciones climáticas o del terreno.

Cuando la causa no pueda identificarse por los procedimientos previstos en el manual, el operario puede contar con el soporte del Posventa Stara. Por el Conecta, el personal accede remotamente a informaciones de la máquina y hace el diagnóstico en tiempo real. El servicio ayuda a identificar y corregir el percance, pero la verificación física y la calibración continúan siendo hechas en la máquina.

La calibración transforma tecnología en resultado en el campo

La calidad de la pulverización no depende tan solo de los recursos disponibles en la máquina, sino de usarlos dentro de las condiciones correctas de aplicación. Es la calibración la que confirma si aquello que fue planeado está efectivamente siendo entregado por la pulverizadora.

En la línea Imperador, tecnologías de control de la aplicación, estabilidad de las barras y gestión de la pulverización ayudan al operario a mantener ese patrón a lo largo del trabajo. Cuando la máquina, ajuste y recomendación agronómica trabajan en conjunto, la tecnología contribuye para una aplicación más uniforme, precisa y eficiente.

Por ello, antes de entrar en la parcela, confirme los resultados de la calibración y las condiciones de la operación. Con todos los parámetros ajustados y revisados, el pulverizador estará preparado para ejecutar la aplicación según el patrón establecido, con mayor calidad de deposición de caldo sobre el objetivo, más ahorro y menos desperdicio.

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Preguntas frecuentes sobre calibración de pulverizadoras autopropulsadas Stara

¿Cuántos litros de caldo deben aplicarse por hectárea?

No existe una dosis única. El volumen en L/ha debe seguir lo que dice la etiqueta, el marbete y la recomendación agronómica, considerando cultivo, objetivo, producto, cobertura necesaria y capacidad de las puntas. La dosis elegida también necesita ser compatible con la velocidad y el rango de presión previstos para la operación.

¿Cómo participa el Topper de la calibración de las puntas y del producto para pulverización?

Durante la calibración, el Topper orienta el procedimiento, recibiendo informaciones sobre el tipo de punta usada y los parámetros de la operación, además de los valores relativos al volumen obtenido en cada recolección. Estos datos permiten ajustar el factor de calibración del caudalímetro y comparar el caudal indicado con el volumen efectivamente recolectado. La medición física del caudal de las puntas continúa siendo necesaria para identificar desgaste, obstrucciones, escapes o entrada de aire.

¿Cómo definir la velocidad de trabajo de la pulverizadora?

La velocidad debe favorecer la estabilidad de las barras y permitir que las puntas trabajen dentro del rango previsto de caudal, presión y espectro de gotas. En las autopropulsadas Stara, el GNSS informa la velocidad de trabajo y el control electrónico compensa variaciones en la franja operativa configurada, pero no corrige una combinación incompatible entre dosis, punta y desplazamiento. 

¿Cuándo debe limpiarse el sistema de pulverización?

La limpieza debe seguir las orientaciones del manual de la máquina, de la etiqueta y del marbete de los productos usados. Se recomienda hacerla a diario, después de la jornada de trabajo, siendo especialmente importante en los cambios de productos y antes de aplicaciones en que residuos de la operación anterior puedan provocar contaminación o daños al cultivo. 

¿Cuándo es necesario calibrar la pulverizadora nuevamente?

Haga una nueva verificación cada vez que haya cambios que puedan afectar el desempeño del sistema, como remplazo de puntas, modificaciones de la dosis de aplicación o intervenciones en el circuito de pulverización. Diferencias persistentes entre la dosis programada y la aplicada, presión inestable, cambios en el patrón del chorro o alertas recurrentes también indican la necesidad de verificar la máquina antes de continuar la operación. 

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La línea Imperador reúne modelos con capacidades y configuraciones que se adaptan a las diferentes áreas, cultivos y rutinas de pulverización. Con tecnologías como Barras Centrales, Sistema Boquilla a Boquilla, Recirculante Continuo y controlador Topper, las máquinas garantizan eficiencia operativa y calidad en la aplicación. 

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